Fotos por: Orlando Amador
“Venimos trabajando en eso hace tres meses y es difícil, porque no queremos hablar carreta”, explica ella con la frescura que la caracteriza, esa que la hizo ser Reina del Carnaval y manejar los asuntos más complicados en los cargos públicos. “Lo que queremos es hacer cosas concretas, con gente que sepa de urbanismo y que haya hecho cosas reales”.
Entre los personajes que quiere traer la ciudad pueden encontrarse nombres como el de Brandon Haw, socio de la firma de Norman Foster, y Fernando Carrión, uno de los responsables de la recuperación urbana de Quito, Ecuador.
Aunque su cargo se centra en lo académico, ella está convencida de que no quiere que se quede allí, porque “ese urbanismo que se queda en las bibliotecas está mandado a recoger”, y su sueño es trabajar por la recuperación de los espacios urbanos y la creación de una marca de ciudad. Algo que le diga al mundo en una palabra lo que significa Barranquilla.
“Es una razón por la cual puedes vender a la ciudad. Manhattan, por ejemplo, es un gran centro comercial. Barranquilla tiene que encontrar su marca porque estoy segura de que nosotros somos la capital del Caribe. Debemos encontrar esa parte urbana, porque tenemos río y mar, pero el mar está en Puerto Colombia y el río está tapado”.
Enlazando esa idea con los proyectos públicos, la arquitecta también menciona el trabajo con la Alcaldía Distrital, para que haya un acuerdo entre públicos y privados y así recuperar los espacios que los ciudadanos han perdido. Y considera que la mejor entidad para hacer ese puente es la Universidad.
“En Barranquilla para unas cosas somos muy lentos y para otras somos muy rápidos. Para abandonar las cosas de la ciudad somos rápidos. Si miras, la historia urbana de Barranquilla arranca en el paseo Bolívar. Después da un salto a la 72, que era lo máximo, las boutiques eran las más divinas. De ahí pasa a la 76, luego a la 84 y todo lo que va quedando atrás se deteriora. Ahora lo mejores Buenavista y lo demás está abandonado”.
La arquitecta dirige el Observatorio de Urbanismo de la Universidad Autónoma del Caribe, desde donde busca gestionar iniciativas para el desarrollo de ciudad.
Katya asegura que se está al frente de un proceso largo, pero que ya está comenzando a ver sus primeros frutos. Para ello, considera vital crear espacios desde el centro hacia todas las latitudes.
“Nosotros no solo tenemos que hacer recuperaciones como las de la nueva Intendencia, que es una esquina clave, sino que estoy segura que debemos vivir en el centro para que se pueda arreglar. En el centro tenemos edificios perfectos donde solo hay que hacer cocina y baño. Mi sueño dorado es que lo ‘caché’ sea vivir en el centro”.
La pasión de Katya por el patrimonio no es nueva, ni desconocida. Ella recuerda que cuando vivía en Inglaterra se sorprendió al saber que una estudiante de allá estaba buscando a una barranquillera para averiguar por la Catedral Metropolitana, construida por el italiano Angelo Mazzoni de Grande.
Al regresar a Barranquilla, se encontró con que el edificio de la Aduana estaba deteriorado e iba a ser regalado.
“Mi papá me conectó con Gloria Zea y ella con Alvaro Barrera, director de Patrimonio. Se declaró Monumento Nacional y de una me convertí en guardiana de esas cosas, me decían la loca de la Aduana”.
Después de eso, Gustavo Bell como vicepresidente de la República la llamó para que fuera directora de Patrimonio. Ella confiesa que se enamoró del sector público y de esta lucha por recuperar la historia que todavía hoy abandera, y que cree va a cambiar muchas cosas en la ciudad.
“Ya se está logrando, lo que pasa es que estas cosas toman mucho tiempo. Lo de la Intendencia recuerdo que se trabajó por dos o tres años. Para la Iglesia San Roque ya salió la licitación, ya la cosa está andado. La iglesia de San Nicolás está linda, ojalá cuando mi hijo se case lo haga ahí”.
No obstante, aclara que para que estas iniciativas sean exitosas debe haber algo que beneficie a todos, para hacerle entender a la gente que sí es beneficioso cuidar lo nuestro.
“Hay que cuidar el Patrimonio porque hace parte de nuestra marca de ciudad. ¿Cómo es posible que tengamos un barrio como El Prado y no lo cuidemos? Estoy segura de que si les damos herramientas normativas a estas casas pueden volverse cafés, restaurantes, negocios . Porque tú no le puedes decir a la gente que no tumbe eso sin darle un incentivo”.
TRAYECTORIA
Además de directora de Patrimonio del Ministerio de Cultura, Katya se ha desempeñado como viceministra de la misma cartera y directora de programa de la Empresa de Renovación Urbana de Bogotá.
Uno de los logros que más la enorgullece es la creación del programa Vigías del Patrimonio, para cuyo nombre recurrió a Gabriel García Márquez. Lo hizo cuando notó que “el Patrimonio no son solo edificios. Es la arepa de huevo, son las historias de los abuelos. Y eso no se puede cuidar desde un escritorio en Bogotá”.
En esa misma correría, Katya estuvo entre las personas que preparó el ‘dossier’ presentado ante la Unesco para que el Carnaval de Barranquilla fuera declarado Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad.
Fue Reina del Carnaval en 1976. Incluso, recuerda que siendo viceministra de Cultura fue enviada a una mesa de diálogos entre artistas y las Farc, en el fallido proceso del Caguán, y cuando fue presentada con su cargo se ganó a todos los presentes cuando dijo “en este momento prefiero mi título de exreina del Carnaval”. Hasta bromea diciendo que lo incluye en su hoja de vida.
Por:Jennifer Varela Rodriguez
Publicado Originalmente en El Heraldo, Sabado Feb 08 de 2014